30 Ene

Viaje al carnaval

En Santa Elena de Uairen, último pueblo antes de entrar en Brasil, funcionaba un activo comercio de compra y venta de diamantes que enrarecía en ambiente. Había figuras muy pesadas, estaba lleno de desalmados. Por allí no eran bienvenidos los desconocidos. En 1988, tenía más de un millón de habitantes y no había una sola calle con asfalto. Había almacenes que vendían todos los elementos para colar las aguas en busca de oro y en todas las tiendas tenían balanzas y aceptaban los pagos con trocitos de metal precioso. La situación se salía de lo común, pero no parecía anormal.

Sin leyes, ni reyes, en aquellos tiempos así estaba la famosa ciudad que se levanta en la confluencia del río Amazonas con el Río Negro, donde había muchas oportunidades y la vida en algunos ambientes no valía nada.

En Manaos las cosas habían mejorado mucho.Fue una ciudad riquísima en los primeros tiempos del caucho. En su ópera cantó el mismísimo Caruso y la clase acomodada tenía por costumbre encender los puros con llamas de billetes.

Río de Janeiro

La vista es preciosa. Río recibe al visitante, con sus playas y sus famosos barrios costeros: Copacabana,
Botafogo, Ipanema y Flamengo.

Subir al Cristo para admirar la ciudad, la bahía y el famoso Pan de Azúcar es típico. Hay muchas excursiones a disposición, e incluso es posible conseguir un guía que les lleve de visita a una favela.

Para disfrutar del siguiente corto, que trata del carnaval de Río, se recomienda agrandar la pantalla. El carnaval de Río se vive en las calles, los clubes y se define en el sambodromo donde desfilan las escuelas que cuentan, cada una..

Muchos días frenéticos en los que, al menos una vez, tomando las precauciones necesarias, todos deberíamos participar.

 

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